Promoción de nuevos baristas en la ECC

Jóvenes, adultos, hombres, mujeres, nacionales y extranjeros, ese es el título que podría colocarse a esta imagen, porque como ya es habitual a la Escuela Colombiana del Café, se acercan a instruirse en todos los temas del café, personas de todas las edades y nacionalidades.

Algunos con la idea de viajar al exterior y emplearse como baristas, otros con la proyección de hacer del café su negocio y profesión, otros porque ven la actividad del barista, como  una grata profesión, una forma cultural de realizarse como personas y además de enriquecer su cultura gastronómica.

Tal es el caso de Patricia Vera y su hija Luisa, que desde hace años producen y atienden una excelente panadería en el sector de Chía – Cundinamarca llamada San Honore. Como parte complementaria de su negocio,  siempre habían pensado en preparar café de la mejor manera, pero no conocían nada aún sobre los cafés especiales ni las preparaciones exitosas que podrían prepararse con el. Habrá que visitarlas para corroborar la aplicación de los “secreticos” que aprendieron en el curso de baristas.

Paola Andrea Zorrila que aparece junto a Ismael Vanegas en la clase de preparación de café doméstico, que vino desde Chile, con la convicción de retomar ese pasado que rememora, de su finca paterna y que vió en este país la gran oportunidad que existe y la demanda tan grande por el café colombiano, pero que carece de sitios especializados, que ofrezcan con altura buenas bebidas y sobre todo buenas materias primas. Ella siente un compromiso y es una persona de grandes retos, que de seguro llegará muy lejos con sus proyectos.

Juana Fernández y Andrea Concha, profesionales universitarias que han consolidado su gran amistad, gracias al proyecto que desde los primeros semestres les daba vueltas en la cabeza: Tener su propia negocio de café especializado. con gran disciplina han venido asistiendo a los diversos talleres y prácticas que programa la Escuela y estamos seguros que pronto estarán al frente de un negocio fascinante.

Leidy Angúlo que viajó desde el Chocó, donde reside y trabaja en un  negocio de pollos, junto con su esposo y que desde hace mucho tiempo, querían tener a su vez una buena tienda o negocio de café. Como buena paisa, investiga, cotiza, pregunta y le da muchas vueltas a la idea, pero con el plan concreto de salir adelante en esta región tan lejana del país. Leidy ya sabe que cuenta con la escuela para el logro de su plan y que estaremos atentos a todas sus inquietudes.

Enrique Garcés que al igual que Leidy sueña con montar su negocio en Florencia – Caqueta, donde vive y visualiza todo el tiempo un establecimiento especializado en café, con todos “los juguetes”, como se dice en el argot popular hoy en día. Esta zona de Colombia ya mueve mucho comercio y crece a un ritmo acelerado, que propicia este tipo de negocios sin duda alguna.

José Fontecha representante de la empresa Citalsa, que así como la gran mayoría de asistentes a los cursos, muestra gran pasión por el café, pero con la diferencia de querer seer un gran capacitador del resto de sus compañeros de trabajo y al que le brindamos toda nuestra experiencia y conocimientos para este cometido. Con mucha disciplina y seriedad tomó todos los módulos que se ofrecieron en los talleres.

Y por último no podiamos dejar de reseñar la evolución que día a día va teniendo Alejandra Angarita, que se incorporó a la Escuela desde el mes de Febrero y que gracias a “reprobar y reprobar”, va convirtiéndose en una buena profesional, que tarde o temprano nos representará en España, adonde viajará pronto a concluir sus estudios universitarios.

Todos en general disfrutan y comparten con Ismael Vanegas el taller de preparación de café, doméstico, laboral e institucional tan necesario para modificar costumbres y generar una cultura de consumo de alta calidad. Atrás quedarán muy pronto las malas prácticas de preparación.

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