Por eso mismo, también se percatará de que son un poco más costosos que los concebidos mediante técnicas tradicionales, entre un 16 y hasta 40 por ciento, pero que a la vez son más saludables, tienen una mayor calidad nutricional y contribuyen al mantenimiento o mejoramiento de la fertilidad del suelo.
Este tipo de alimentos, que hoy son la tendencia mundial, nacen de semillas procedentes del mismo producto y requieren cultivarse en un terreno abonado con materiales orgánicos compostados.
Para tal efecto, la tierra necesita ser tratada y cultivada bajo las directrices que demanda la reglamentación colombiana (emitida por el Ministerio de Agricultura), durante un lapso de tres años, tiempo que debe respetarse para que las cosechas puedan considerarse como orgánicas.
La medida nacional también es muy enfática en exigir la rotación de cultivos y el control de la erosión. Y para quienes enfoquen sus procesos al bienestar animal, establece que las especies que se destinen a la producción de lácteos y de cárnicos, sean alimentadas con estos productos ecológicos.
A buen paso En Colombia, la produ-cción orgánica se dio inicio en el año 1995, cuando el Gobierno decidió reglamentarla, pero la reforzó dos años después al presentar la política nacional de Biodiversidad en 1997, con la que propuso el Plan Nacional de Mercados verdes (Penmy), que busca que, para el año 2012, nuestro país sea el primer productor y comercializador de América Latina, con el 10 por ciento del área agropecuaria dedicada a este sistema de producción.
Y para allá vamos, pues sorprendentemente el territorio nacional aumenta su número de hectáreas sembradas limpias cada año, las cuales hoy ascienden a 45.125, que buscan satisfacer las necesidades de un público cada vez más numeroso, tanto nacional como internacional.
Actualmente, más de tres mil productores que le apuestan a este nuevo mercado de consumo y buscan prepararse para iniciar una verdadera ruta exportadora, especialmente a Europa, Asia y Estados Unidos, donde la cultura de lo orgánico está en su mejor momento, y su población se encuentra lista para pagar lo que sea, con tal de obtener alimentos sanos, como: frutas, hortalizas, verduras, frutos secos, café, cacao, hierbas, especias, aceites, endulzantes, cereales, carnes, lácteos, huevos y alimentos procesados, que son sus preferidos. Y precisamente, con el objetivo de conocer un poco más de los avances que se han logrado en Colombia, en el tema de la producción orgánica, en esta nueva versión de Agroexpo se destinará gran parte del Pabellón 7 para que los visitantes tengan la oportunidad de apreciar nuevos productos, técnicas y todo el sistema de certificación, además de tener contacto con algunas de las empresas certificadoras.
Pero tampoco se pueden perder ninguna de las charlas que enriquecen a la actividad académica de la Feria, con exponentes de gran talla





