Orellanas, negocio en la finca

A Juvenal Rueda, administrador de la finca cafetera El Gualilo, en las afueras de Bucaramanga, sus patrones le dieron un ultimátum: o hace producir la finca -al menos para pagar a los empleados – o se vende.

Rueda, de profesión agrónomo, sólo atinó a decir que asumiría el nuevo reto; sin embargo, no comentó a los dueños de la finca cómo iba a hacer rentables 140 hectáreas de cafetales sembrados con variedad Colombia, justo en una época de precios deprimidos. Tras analizar el mercado cafetero, las cuentas no le ‘cuadraban’ por ningún lado, al menos vendiendo café tipo exportación. Revisó el proceso de beneficio del grano y encontró una gran cantidad de desechos como la pulpa y el cisco que se convertían en basura.
Al mismo tiempo consultó otras alternativas de producción al veterinario Andrés Álvarez, alumno de los profesores George Chang, experto mundial en hongos y de Gunter Pauli, director de la fundación Zeri, encargada de diseñar procesos de producción agraria que aprovechan todos los desechos generados por el campo y la agroindustria.

Álvarez ya había solucionado problemas similares a los planteados por Rueda en el Eje Cafetero y sólo le bastó poner a funcionar un proyecto en la finca El Gualilo: la producción de hongos comestibles.

A partir de desechos

“Por disponibilidad de desechos en esta zona de Santander utilizamos los que se generan del café; sin embargo, -dice Álvarez – estos, al igual que los tamos de trigo, maíz o arroz y los llamados bagazos (como el de la caña luego de la molienda) son los mejores para cultivar hongos” . En el caso de El Gualilo se inició con el cultivo de orellanas ( Pleurotus sp.), ya con un comprador listo para adquirir las cosechas, una empresa en Tallahassee (Estados Unidos) dedicada a la comercialización de este tipo de productos entre la comunidad japonesa del sur de la Florida.

Luego de cinco semanas de haber hecho la primera siembra, en un área de tres metros cuadrados llegó la cosecha de 10 kilos de orellanas.

Rueda y los dueños de la finca las consumieron y otras las vendió a sus amigos: 3.000 pesos bandeja de 250 gramos. A todos les gustó, dijo Rueda, quien está empeñado en producir una tonelada mensual, con destino a su comprador en la Florida.

Las cuentas de Rueda sobrepasan las del café, pues el kilo de orellanas se vende a 12.000 pesos y no deja residuos, mientras el de café pergamino seco es de 2.200 pesos, genera dos kilos de desechos y se gastan en el proceso 3 litros de agua (si se trata de beneficio ecológico).

Así se producen orellanas

Para sacar adelante una buena producción de hongos, en este caso, orellanas, se debe contar con la semilla necesaria, los subproductos de cosecha que vaya a utilizar, bolsas plásticas transparentes de dos kilos y la infraestructura donde estarán las áreas de esterilización, incubación y producción. La tecnología de producción ha sido puesta en práctica por la Fundación Zeri, las Universidades Católica de Oriente, Tecnológica del Chocó, la Unisarc (de Santa Rosa de Cabal), el Centro Internacional de Agricultura Orgánica (Ciao) y Cenicafé. En estas entidades también puede conseguirse la semilla.

Para un kilo de semilla (que cuesta 8.000 pesos) se necesitan 50 kilos de sustrato humedecido.

En las bolsas plásticas transparentes de dos kilos se empacan 4 gramos de semilla, distribuidas hacia los extremos del interior de las bolsas.

Como áreas de incubación y producción, se deben escoger sitios frescos, aireados, con una temperatura promedio de 22 grados centígrados, humedad del 80 al 90 por ciento y donde no caigan directamente los rayos del sol.

Sólo falta organización

Aparte de El Gualilo, el veterinario Álvarez inició otro proyecto similar en la zona conocida como la Mesa de los Santos y en el municipio de Girón, con resultados similares a los obtenidos en esta primera experiencia.

El proyecto ha tenido el apoyo del Centro de Investigaciones y Desarrollo Empresarial de Itae (un centro educativo tecnológico) y la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

A todos los que apoyan este proyecto -dice Oscar Serrano, director de Itae – sólo nos resta organizar a los productores alrededor de una empresa comunitaria productiva para el acopio de las orellanas e iniciar ‘en forma’ la producción para satisfacer la demanda de nuestro comprador internacional.

Bucaramanga (vereda El Gualilo)

Más información en: El Tiempo1

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