En España, un país donde se bebe café torrefacto –fuerte y amargo– ahora se puede disfrutar de un tinto suave, de un tinto colombiano. Y no sólo con el sabor característico de nuestro Eje Cafetero, sino con aroma solidario.
Porque las tiendas ‘Tierra Justa’, que operan en Madrid y Alicante, venden productos elaborados por 300 mujeres cabeza de familia que estaban en riesgo de marginación en Manizales y que ahora respiran un aire nuevo gracias a la capacitación que reciben.
En talleres en artesanía, corte y confección, agroindustria y panadería, ellas fabrican la mercancía en Colombia que luego se venderá en las tiendas de España y en una adicional que tiene sede en el mismo Manizales.
De esta manera se mejora la calidad de vida de la población vulnerable y los clientes en España pueden disfrutar de un buen café o adquirir productos como collares, aretes y otras artesanías colombianas.
Se trata de una iniciativa de la Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica (Aculco), como parte de su proyecto de codesarrollo ‘Collir Futur II’, enfocado hacia el comercio justo.
Su filosofía radica en que en este caso no prima el negocio en sí sino que se tienen en cuenta otros ingredientes: el diálogo, la transparencia, el respeto, la equidad en el comercio internacional y la defensa de los derechos de los trabajadores más desfavorecidos del mundo.
Aculco está integrado a una red de organizaciones defensoras del comercio justo.
Además de trabajar con las mujeres de Manizales, también lo hace con grupos de otras localidades, como Manzanares, La Dorada, Victoria, Bogotá y Santa Marta.
La idea es que en un futuro las tiendas solidarias puedan extenderse a lo largo de otras ciudades de España, sobre todo ahora que la crisis del empleo golpea duro a ambas naciones.
ARTE, LETRAS Y CAFÉ Los colombianos que viven en España pueden gozar de un plan completo: adquirir café mientras observan obras de arte u hojean algún libro, porque ‘Tierra Justa’ es también un espacio cultural.
Los artistas noveles cuentan con la oportunidad de exhibir sus obras en la tienda, que luego son subastadas. Y, además, los clientes pueden acceder a una pequeña librería. Se trata, pues, de un intercambio cultural que ayuda a los colombianos residentes en este país a mantener un contacto permanente con el nuestro. Y no se trata de un contacto cualquiera: es un contacto justo




