Los secretos del café exquisito

Don Aníbal Castañeda tiene, mal contados, 60 años de experiencia en el cultivo café, pero solo hasta hace tres supo de los atributos de sus cafetales, pues las matas de Castañeda tienen un grano excepcional.

En un poco más de tres hectáreas, este caficultor de pura cepa tiene sembrado el café más exquisito de Pereira, realidad que sólo conoció a ciencia cierta cuando ganó el primer concurso de taza, realizado por el Comité de Cafeteros de Pereira en 2007. Si bien el resultado lo sorprendió, para Don Aníbal es simplemente el fruto de una práctica que aprendió tras curtir cada una de sus canas entre sus cafetales.

Castañeda está convencido de que la razón del éxito de su producción recae en que, sin mucha asesoría, ha cultivado y cosechado sus matas con las mejores prácticas, que se reflejan en un beneficio de calidad. Su taza, en efecto, es de las más limpias de la capital risaraldense.

Pero, ¿cuál es el secreto? Este caficultor lo resume en uno sólo: la dedicación a su trabajo. Sin embargo, agrega que la “ayudita” viene también de la calidad del terreno.

“Lo importante es ser constante y juicioso. Tengo siempre limpio el cultivo, renuevo, abono como lo hacen todos, pero eso sí no fumigo. Hago una buena recolección, un buen beneficio, un lavado a tiempo y un buen secado. Ese es el proceso”, manifiesta.

Esto, que no parece nada del otro mundo, le ha permitido a este caficultor figurar en tres concursos de calidad de café en Risaralda, de los cuales en dos se coronó en el primer puesto.

La más reciente competencia se realizó este año, y en esta ocasión quedó en lo más alto del podio al ser calificado con la mejor taza de los evaluados en el área de Pereira, siempre con su café variedad Supremo.

El análisis de catación del grano de este caficultor refleja una taza limpia, suave, balanceada, melosa, dulce, con humedad óptima, de buen tamaño, bajo nivel de broca y buena característica sensorial.

La ciudad encima
Don Aníbal, quien nació en Ulloa (Valle) pero se hizo cafetero en Risaralda, tiene la finca Grisales en una montaña a 1.550 metros sobre el nivel del mar, justo donde termina o empieza lo que queda de la vereda Canceles, que poco a poco ha sido absorbida por la ciudad.

Su tierra colinda con un sector poblado, una zona con problemáticas sociales y económicas complejas, de las que el propio Castañeda ha sido testigo y conoce. Por ello, el panorama refleja un aire paradójico: una tierra de café puro y exquisito, rodeada en buena parte de viviendas, muchas de ellas ubicadas sobre suelos en los que alguna vez hubo café.

Pero, a pesar de estar entre lo urbano y lo rural o en una finca casi metida en la ciudad, el caficultor no deja de ser un hombre campesino, condición que dice conservará hasta que Dios a bien lo tenga.

“Toda la vía he sido cafetero y la tradición a uno no se le olvida”, sostiene.

Ha soportado, incluso, las tentaciones de quienes le han hablado al oído para que venda el lote plano que tiene su finca para así abrirle más espacio a la ciudad. “No me dan lo que pido”, asegura.

La expansión inevitable de la urbe no ha sido obstáculo para que este hombre cultive un café que hoy lo tiene en la mira de muchos posibles compradores.

Laboratorios Bayer, por ejemplo, es uno de sus clientes, al que le vende café, con un sobreprecio de 20 por ciento respecto al grano estándar, para abastecer el consumo de la multinacional en las oficinas de Bogotá.

Castañeda hace parte de la Asociación de Cafés Especiales de Pereira (Asocafés), cuyo objetivo, dice el representante legal de la entidad, Óscar Eduardo Trujillo, es buscar compradores directos para los cafés especiales de Pereira, pero ofertados por microlotes, lo que elimina los intermediarios.

“Uno de los propósitos es que los propios cultivadores conozcan los atributos de sus cafetales, puesto que al ver que tienen un grano de calidad y que se lo pueden pagar a un sobreprecio se animan.

Lo que buscamos como asociación es que los caficultores tengan relación directa con los clientes y compradores, a los que les entregamos toda la información y características del producto”, señala Trujillo.

Según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, en 2009 se consolidaron 99 programas de cafés especiales en el país, de los cuales 69 corresponden a productos con sellos sostenibles.

El cultivo de este tipo de café se realiza en un área de 187.000 hectáreas, con una producción superior a 2,7 millones de sacos de 60 kg.

“El café de la Asociación es especial por denominación de origen, y se realizan las prácticas agrícolas acortes para producir un grano de buena calidad. Por ejemplo, algunos granos perfilados de Pereira presentaron cuerpo cremosos y poseen sabores a chocolate, caramelo y tienen taza limpia”, dijo la directora operativa del proyecto Alianza Productiva de Café, que maneja Asocafés, Johana Henao.

Brayanath, el futuro
Brayanath Moreno es el nieto de Aníbal Castañeda. Tiene 14 años, pero cuando habla de café parece de 30.

Conoce del cultivo, trabaja con su abuelo, maneja cifras y asegura que quiere ser cafetero.

“Quiero estudiar, pero ser también cafetero y tener una buena finca”, agregó. Brayanath aprendió de su abuelo el entusiasmo por el grano y, aunque la ciudad le toca los pies, aún estando en la finca, no duda en señalar que el negocio del café es rentable.

Castañeda tiene la esperanza en que sus nietos, Brayanath y su hermana Mádavim, sigan la tradición cafetera, “pero la deben complementar con el estudio”, sostiene el cultivador.

Organización, clave para buscar mercados
Alianza que busca un mejor ingreso

Don Aníbal hace parte de la Asociación de Cafés Especiales de Pereira (Asocafés), una entidad que opera la alianza productiva del café que busca mejorar las condiciones de los cultivos y de quienes viven de ellos.

En la Alianza participan con recursos el Ministerio de Agricultura, la Alcaldía de Pereira, la Gobernación de Risaralda, el Sena la Cooperativa de Caficultores y el Comité de Cafeteros.

De Asocafés hacen parte 359 familias que conforman a su vez cinco asociaciones de Pereira de las que hacenparte cafeteros organizados que buscan mejorar su nivel de vida a través del valor agregado. Entre estas asociaciones está una que agrupa a mujeres cafeteras, que se le miden a un cultivo que han heredado de sus padres.

Organización, clave para buscar mercados
Aníbal Castañeda ha ganado varios concursos y hace parte de la Asociación de Cafés Especiales de Pereira (Asocafés), una entidad que opera la alianza productiva del grano, que busca mejorar las condiciones de los cultivos y de quienes viven de ellos.

En esta organización participan con recursos el Ministerio de Agricultura, la Alcaldía de Pereira, la Gobernación de Risaralda, el Sena, la Cooperativa de Caficultores y el Comité de Cafeteros. De Asocafés hacen parte 359 familias, que conforman cinco asociaciones de Pereira. Todas trabajan bajo esquemas de granos con valor agregado, que les ha permitido recibir un sobre precio por el producto. Una de las metas es lograr la comercialización de café molido bajo su propia marca.

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