Las Sutiles dimensiones del Café II


SEGUNDA PARTE del documento enviado a la guía del café, por el investigador y “sabedor”, Sr. Juver Osorio.
Esperamos lo controviertan y comenten sobre el
El momento de la luna llena es el momento de Selene aunque el instante real de la luna llena no dura más que eso un instante, tiene un periodo de siete días que se extiende desde tres días antes de la luna llena hasta tres días después.
ANTES DEL CAMBIO TRES DÍAS;
DESPUÉS DEL CAMBIO TRES DÍAS.
En este trabajo nunca estamos solos, porque en ese momento, lo mismo que en los días de fiesta, los curanderos de todo tiempo y lugar se juntan para trabajar atrayendo poder de la luna a la Tierra, el mejor momento para atraer a la luna es exactamente cuando está completamente llena.
Lunas de Lista.
La primera luna de lista fue en 1986 esta en enero y a partir de ella, puede calcular la fecha en que se produce una de cada tres lunas llenas, generalmente se produce una luna llena cada mes, con las siguiente excepción; aproximadamente cada tres años hay un mes en el que figuran dos lunas llenas, conociéndose la segunda como “Luna Azul” la primera vez que se produzca este caso será en mayo de 1988, recuerde que los curanderos contamos lunas llenas en vez de meses, por lo que la primera luna de lista de 1989 está en marzo la próxima luna azul se dará en diciembre de 2009 a las 2:12 p.m.

La Luna Menguante y el Oscurecimiento de la Luna.
La luna menguante es el tiempo de Hécate y el oscurecimiento de la luna es el momento de su mayor poder, la luna menguante es el periodo de dos semanas que sigue a la luna llena y en la oscuridad dura solo un momento, aunque el cielo aparezca oscuro durante unas noches hacia el final del periodo menguante. El trabajo que se hace tanto en luna menguante como en la oscuridad corresponde al dominio de Hécate y puede ser de introspección, planificación, análisis de detalles para seleccionar unos y rechazar otros, después de revisar notas, me dijo Leidy:”¿Será posible que aclaremos mejor lo de la Luna azul y las estaciones?”

DON JUVER: Es una lástima que por desinformación de la Luna Azul, nuestros cafetales no han recibido tal beneficio, el invierno el 21 de diciembre de 2009 a las 17:47p.m. Con escorpión y sagitario, hace un tiempo vengo diciendo sobre la recogida del agua de lluvia, si los cafeteros tuviéramos conciencia solo estaríamos trabajando con aguas lluvias, pero no es así, se desconoce las obligaciones del hombre, con su Madre Tierra y Padre Cielo, ya que el ser humano es el espíritu de la Tierra desconociendo “Que la Tierra gira constantemente y el hombre que no acompañe en sus movimientos a la tierra se desarmoniza con ella”.
DOÑA SANDRA: ¿cómo así?
DON JUVER: la responsabilidad no es trabajosa todo lo que debe hacer en fosas cubiertas de plástico para recoger esta maravillosa agua de vida pues poco tendrá que hacer e invertir aunque mucho que ganar, sentir y percibir.

La misión de ustedes es tener afinidad con los reinos y los seres que lo rigen, pues la labor puede ser dejada en las manos de “Obreros elementales, que serán los encargados de llevar los mensajes de paz y amor a los dioses adormecidos de las piedras las plantas y los animales, nosotros no estamos solos en esta labor; maestros y abuelos de todo el mundo estamos enseñando a muchos discípulos con las antiguas disciplinas para la muestra un botón en el Jardín Botánico de Bogotá y en Suba encontraremos abuelos sabedores de intachable labor y conocimiento que están dando su sabiduría.

LEIDY: ¿No sabía que el agua de lluvia tenía tanta importancia?
DON JUVER: Más de lo que ustedes se imagina, el agua es un elemento húmedo y grosero es la morada de los peces el alimento de las plantas y los minerales el refresco de los animales, la ayuda de la generación y el vehículo por cuyo medio contienen los elementos inferiores, y reciben las influencias del cielo, este elemento contiene a los otros res y sirve para producir conservar y aumentar todos los cuerpos que vemos, contiene una excelente medicina dotada de las virtudes superiores e inferiores, dichoso aquel que sabe fijar con su espíritu, así como el fuego separa las cosas que están juntas, el agua une las que se hayan separadas; las naturaleza al reunir las cosas superiores con las inferiores por conducto de las intermedias, se sirve del agua para comunicar a la Tierra lo que el fuego destila en el agua por medio del aire; porque al caer en el aire la esencia del fuego, la de ambos se arroja en el agua y este en la Tierra, que es el receptáculo de todas las simientes; si el agua no pasara y volviera a pasar incesantemente por los conductos de la Tierra el Fuego astral la consumiría por la interperie de su movimiento y al pasar por la Tierra atrae su naturaleza vistiéndose con su más delicada esencia y ayudando a la putrefacción que es la Madre de la Generación; porque sin agua no se produce putrefacción, pasando por sitios Bituminosos y azufrados, atrae este calor y virtud que vemos en los baños termales, al pasar por venas enriquecidas por metales o fuentes metálicas atrae igualmente su virtud, y produce las aguas salutíferas, cuyas fuentes se ven en Spa y otros lugares, porque el agua huele siempre a aquello con que fue calentada, así como sucedes en la composición de los caldos que los cocineros preparan todos los días o un buen café.

El calor central hace cada día lo mismo con el agua elementaría y los frutos de las entrañas de la Tierra, e ahí como el ecónomo y señor absoluto del mundo hace su distribución en el macrocosmos, algún día su bondad paterna exaltará su majestad gloriosa con su omnipotencia, avivando ese fuego muy puro que sirve de firmamento a las aguas supracelestes y reforzando el grado del calor central para reducir a aire todas las aguas y calcinar la Tierra, hasta que, consumidas por el fuego todas las impurezas, devuelva la tierra purificada una agua circulada en el aire e igualmente purificada para componer un nuevo mundo consistente en un nuevo cielo y nueva Tierra (Apocalipsis, 21 -7) en la cual, y en elementos soberanamente puros, inmutables y exaltados, vivirán los cuerpos glorificados de los elegidos de Dios, después de que sean cambiados (1 Cor., 15 -51), para ser glorificados, es decir, purificados de la gracitud perecedera y pecaminosa que vela nuestras almas en esta vida miserable, para hacerlas capaces de disfrutar inmediatamente de la claridad divina (Is., 60, 19 y 20) ¿Oh? Señor ¿Cuándo veremos tu santa faz? ¿Hasta cuándo yaceremos en las tinieblas de la ignorancia, donde el pecado nos encadena?

En resumen: el agua, por una sal imperceptible para los sentidos, disuelve las simientes que la tierra contiene, esta disolución separa los cuerpos, esta separación los conduce a la putrefacción, y esta putrefacción a una nueva vida.

Recuerda que los elementos inferiores son el agua y la tierra; su exaltación depende de la eminencia de los superiores, y es necesario que para perfeccionarse, sean con frecuencia elevados y enriquecidos, con las virtudes superiores, es preciso, digo, que la tierra se eleve a menudo por medio del agua, a fin de que el fuego que reside en las entrañas de la tierra aparezca en sus operaciones; el agua no vuelve jamás a la tierra sin ser corregida y sin traer una nueva virtud. La lluvia actúa más que el agua simple con que riega el jardinero. El agua no penetraría la tierra sino estuviese animada por el calor superior o inferior, como en Estío, que el calor del sol y el central sutilizan el agua y la hacen subir por las raíces de los vegetales, para terminar de ser digerida y convertirse en plantas, flores y frutos; el calor hace subir la humedad de la tierra en niebla, que una vez levantada vuelve a caer en forma de lluvia por su peso, y devuelve a la tierra su humedad para hacerla fructificar. Porque esta marea universal se acreciente del cielo y trae de el nuevas virtudes.
Abuelo, dijo Mariela.
DON JUVER: No más preguntas,
La última replico don Álvaro.
DON JUVER: ¿Cuál?
DON ALVARO: ¿Entonces, en dónde queda la agronomía científica?

DON JUVER: ¿Existe la medicina científica?, claro que no
Desde hace muchos años nos hablan de la práctica agronómica científica, y se pretende hacer creer a la sociedad que solo existen agrónomos como representantes de la “Agronomía científica”, son los únicos en los que se puede tener confianza porque se basan en el racionalismo y en el llamado “Método científico”. Pues bien, no es verdad, ni lo que afirman esta muchas veces demostrado, ni la agronomía convencional u ortodoxa obtiene mejores resultados que los que se logran con curanderías alternativas.
Los que nos dedicamos a la práctica de las terapias naturales y holísticas no agresivas, hemos tenido que oír muchas veces que lo que nosotros hacemos no es “científico”, paralelamente, la agronomía convencional sé está viendo cada vez más cuestionada por su escasez de resultados en las llamadas enfermedades de las plantas.

A pesar de lo cual, sus defensores la proclaman como la agronomía científica dando así a entender que es más valiosa que el resto de los tratamientos, pues bien, no hay que caer en la trampa, hay que defender a capa y espada nuestro proceder que también es científico, si no es mejor aclarar la idea sobre el significado de ser científico, qué significa la palabra ciencia, y qué es agronomía científica.

Se tiene la creencia de que la ciencia, tal como se estudia en las universidades, representa la verdad, eso no es cierto. La ciencia desarrolla modelos de interpretación de la realidad, o sea, modelos que pueden predecir o explicar un hecho experimental, y a lo largo de la historia esos modelos han ido cambiando.
Que pena, pero agronomía científicas significa negocio, y todas las plantas no responden a los maravillosos tratamientos de la agronomía oficial, por otra parte, participar como agrónomo en cualquier congreso su presentación o ponencia que aparece en tal evento está controlada y requiere obligatoriamente ser aceptada por el “Comité Científico” organizador del congreso, ¿Y quién designa a ese comité científico? Pues generalmente quién financia el evento, es la industria farmacéutica, ¡O acaso no son las multinacionales las que deciden hasta que se enseña a los futuros agrónomos en las facultades y que se publica y expone en los congresos de agronomía! El control que ejercen sobre los agrónomos es absoluto.

Para nadie es un secreto el control y la manipulación a la que están sometidos los agrónomos y los futuros técnicos, es decir, los estudiantes demostrando así, que la agronomía es, ante todo un negocio.
Es el dinero quien controla totalmente la agronomía, y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más? Pues haciendo que el campo esté enferma… porque los cafetales sanos no generan ingresos.

La estrategia consiste, en suma. En tener cafetales enfermos que tengan que consumir todo tipo de productos que envenenan, no es rentable, no interesa, la agronomía actual que está concebida para que el campo permanezca enfermo el mayor tiempo posible y compre insecticidas; si es posible, toda la vida. El llamado sistema agronómico es en realidad un si sistema de enfermedad, se practica una agronomía de la enfermedad y no de la salud, una agronomía que solo reconoce la existencia material y no tiene en cuenta el paquete energético, que solo trata el síntoma y no la causa del problema. Es un sistema que mantiene al cafetero en la ignorancia y la dependencia, y al, que se estimula para que consuma insecticidas de todo tipo.
Se supone que el sistema está al servicio de las personas pero en realidad está al servicio de quien le saca provecho, o sea, la industria y el agrónomo en forma inconsciente, del sistema pretende hacer creer que la única agronomía valida es la llamada ” agronomía científica” de la que se ha renegado, la agronomía científica esta enormemente limitada por que se basa en la física materialista de Newton: Tal efecto obedece por ejemplo; a tal lascivia y por ende, tal síntoma precede a tal enfermedad y requiere de tal tratamiento. Se trata de una agronomía que además solo reconoce lo que se ve, se toca o se mide y niega toda conexión entre el cafetero y el técnico.

Que pena, pero a través del tiempo han dado mejor resultado nuestras medicinas alternativas, mejor llamadas suaves o no agresivas, ya que se trata al cafetal en forma holista ayudándole a sanar… Pero tampoco curan, cualquiera de las llamadas alternativas constituyen una buena ayuda pero solo es eso, complementos, porque el verdadero curandero es uno mismo, y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud de las plantas, deja de necesitar los químicos.
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El agua está contaminada, el aire envenenado, que tal el cuento de que los insecticidas protegen, la única inmunidad autentica es la natural y esa la desarrolla el 90% de la plantación,
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A pesar del aval de los organismos gubernamentales encargados de permitir su distribución.
El gran paso es decir no a la autoridad exterior y decir si a nuestra autoridad interior, es hora de que asistas donde un especialista de la agronomía, y no a un especialista de la enfermedad, dejar a un lado la ” agronomía científica” y la seguridad que propone para ir a un curandero es ya un paso importante, también lo es perder el respeto a la obediencia ciega al agrónomo.
Déjame darte un ejemplo: Piensa en un pez cómodamente instalado en su pecera, mientras tiene agua y comida todo está bien pero si le empieza a faltar el alimento y el nivel de agua desciende peligrosamente el pez decidirá saltar fuera de la pecera buscando una forma de salvarse, bueno pues yo entiendo que la agronomía oficial nos puede empujar a dar ese salto individualmente. Eso sí, habrá mucha gente que preferirá morir a saltar.

La curandería no agresiva gana popularidad todavía hay gente que confunde racionalismo con ciencia, sin embargo el racionalismo no es sino una corriente filosófica iniciada por Descartes en función de la cual el racionalista “elige” afrontar la realidad a partir del Análisis de la fragmentación, prestando mas atención al detalle que al conjunto y mantiene una lógica lineal de ideas encadenadas, es decir no integra el conocimiento en una unidad del sentido completo ni contempla la globalidad como un todo coherente rechaza su capacidad de síntesis, ser racionalista, pues es una opción personal que nadie nos puede obligar a seguir en nombre de nada.

En consecuencia, compañeros curanderos no nos dejemos engañar por estos cientofilos que dicen que nuestras terapias curanderas no son científicas, y menos por los cientolatras que intentan despreciar todo lo que no se ajusta a su mundo racionalista y al Método científico, afortunadamente en otros países y en Colombia están teniendo esto un poco más claro y por eso la curandería alternativa se estudia ya en las universidades y todavía se sigue confundiendo el Modelo de interpretación de los hechos con la verdad establecida eso continúa pasando hoy día mucho más de lo que nos imaginamos. De tal modo que como los modelos no pueden predecir el 100% de los hechos experimentales se hizo necesario establecer un cálculo matemático de errores, es decir así que tal u otro modelo se cumplía en un porcentaje determinado de cosas, y dando esos resultados como ciertos se continuaba con el estudio (es decir, que la ciencia esta basada en la aceptación del error, o lo que lo mismo, está basada en un error.)
Por otro lado, las condiciones de laboratorio no pueden reproducir nunca la globalidad de la realidad que se intenta analizar ya que es absurdo fragmentarla para estudiar como funciona, para entendernos: No se puede sacar un pez fuera del agua para estudiar como nada. El mapa no es el territorio. El modelo científico, en suma, no es verdad (aunque sea una herramienta útil)
En cuanto a la agronomía oficial, esta se ha desarrollado básicamente por el método empírico, o sea, a través de la experiencia documentada, el Método empírico también es científico y aun es el método que prevalece. Los fármacos en la industria se desarrollan mediante química combinatoria, o acaso el agrónomo que receta el insecticida o el abono ha de tener fe en lo que la industria dice, en lo que los supuestos científicos proponen, a veces casi de forma dogmática y casi siempre apoyados por determinados intereses económicos y eso es lo que los cientofilos llaman agronomía científica.
Ven compañero Tegua no diplomado, pero si calificado por competencias laborales, no hay la menor duda, LOS CURADEROS vamos a escribir nuestra propia historia.

EFRAIN: Don Juver, ¿Cuál es entonces el modelo de curanderos?
DON JUVER: buena pregunta, nuestra ciencia ancestral curandera no ha variado en una sola coma, desde hace cuatro mil años se nos entrego la ley de la complementación, dada esta por el Señor Bochica, nuestro pacificador, déjame contarte sobre este legado y las leyes que nos rige a los Teguas curanderos

“Las vicisitudes míticas de los dioses trazarán una división irreparable del mundo. El sol regirá las plantas alimenticias, los minerales aprovechables, los animales consumibles; será la fuerza orgánica de la sociedad y el principio vital, la luna regirá las enfermedades la muerte, la energía, la hechicería y las plantas venenosas. El Sol dará la energía y la luna la robará. El cuerpo meteorológico y espectroscópico con sus luces multicolores las distribuirá sobre todos los seres que pueblan el universo dividiéndolos en colores solares y colores lunares. La energía vital será solar; será la encargada de realizar todos los procesos de producción orgánica. Mantendrá la buena marcha de las funciones y circulará del ombligo hacia arriba. La Luna será la fuerza de descomposición: producirá la orina, las heces y será el principio de desintegración y envejecimiento de los órganos, hasta llevarlos a la muerte. Su dominio será del ombligo para abajo.
La infracción de las leyes y principios que configuraban el orden del mundo, trajo la enfermedad y la muerte. Pero Bochica encarnación de la justicia, compensa a su pueblo enseñándoles el nuevo orden del mundo y las prácticas para enfrentar la muerte y encarar la enfermedad. Le enseña al primer curandero las causas de las enfermedades y con qué elementos diagnosticarlas y curarlas. Así como está compuesto el cuerpo, qué ciclos cumplen con el orden del cosmos y la naturaleza.

Las enseñanzas de Bochica al primer curandero, permiten entrar en la esencia del pensamiento Muisca sobre la materia médica, que es un producto necesario de la concepción general sobre el universo y la relación que guardan con él. Bochica hace que el dios meteorológico: El trueno, le regale al curandero un cristal de cuarzo y le dice que a través de él, el mundo pone al descubierto su verdad. Las energías de color que todos los seres tienen se podrán percibir. El curandero aprende que el mundo esta regido por las leyes de complementación positiva y negativa. La armonía consiste en establecer correctamente estas relaciones, pues el error provoca que los seres se sobrecarguen de energía o que la pierdan. Las enfermedades irán desde la picadura del sol, hasta el sombreado. Bochica siente Ya preparado al curandero para introducirlo en su más importante lección:
Cómo se formó el cuerpo. Lo lleva a un maizal. “El mundo”, dice Bochica, es como un campo de maíz; allí los elementos del universo se unen para crear la vida. Así como les enseñe a cultivar el maíz, así su cuerpo es tierra de la tierra, unido al agua principio de toda la vida.
Por eso vuestra madre Bachué, salió de la laguna. Ella es la semilla de la vida que crece de la tierra y del agua, ella es el maíz que crece por la unión afortunada del agua, de la tierra, de la semilla, del sol que todo lo llena de energía y procrea la claridad del mundo. Así como el fuego cocina los alimentos, así la sangre y el semen cocinan la vida, para producir el alimento del hombre: los hombres, los hijos del maíz.

¿Qué sería del fuego que aviva la llama? ¿Qué sería de vuestro cuerpo si el aire no entra en él? Se marchitaría moriría por eso vuestro cuerpo es la reunión feliz de los elementos que dispersos forman el mundo: El fuego, el aire, el agua la tierra y las semillas de maíz. El mundo y la vida son el continuo círculo que siempre se renueva, ustedes se comen el maíz, pero al morir es alimento de la tierra, energía que alimentó tu alimento.
La vida de tu pueblo seguirá los ciclos del maíz: al nacer crecerás como la primera cosecha, consumiendo mucha energía, y al dar el fruto, la mazorca, entonces comenzarás un nuevo ciclo y dejaras de ser niño.”

Esta metamorfosis será como la del maíz a la chicha, que siempre me ofrecerás entre la cosecha y la nueva siembra. En la tercera parte de la vida, envejecerás como las plantas de maíz pero serán más sabios. Solo el curandero que domine la elementoterapia acelerará los ciclos de la vida; de esta forma podrán ser sabios y jóvenes. Para ello debes aprender los secretos de las plantas de los dioses: la Coca, el Yopo y el yajé que te permitirán remontar las dualidades. Así aprenderás a hablar el lenguaje de las plantas y el de los animales. Las plantas solares podrán franquear todos los límites: el de la vida y la muerte, el de los hombres y los animales. Tu destino será un universo de poder y tendrás como aliado al trueno y al arco iris quienes te remontarán cuando lo quieras a sus sitos de poder. Allí podrás guardar tus objetos de poder. El agua te protegerá, la laguna y el sol te darán fuerza; pero sólo cuando los rayos del sol caigan verticales sobre tu cabeza.
Ofrecerás tu cuerpo a la laguna cada ciclo de renovación de la vida, que comenzará con la primera siembra y terminará con la cosecha, o sea, cada 9 meses.
Pegaras el oro a tu cuerpo ya que él es el sudor del sol y surcando la laguna en medio de ella ofrecerás la mejor chicha, las frutas y los alimentos frescos, sus semillas, los minerales más resplandecientes y los lanzaran al agua y tras de ellos irás tu, para hundirte hasta el fondo de la laguna y cuando vuelvas a la superficie, la vida recomenzará.
Las enfermedades serán causadas por infracciones a las leyes del sol; también por sobrecargas de energía: trabajar exponiéndose demasiado al sol “picadura del sol”
O cuando los niños reciben la mirada de personas adultas sobrecargadas de energía “mal de ojo”, o bien cuando una madre preñada por primera vez, toque un niño, ya que está sobrecargada por estar “cocinando la vida” de un nuevo ser “enteco de primeriza”.
Los niños no ombligados que se parten por la mitad con el menor esfuerzo, (hernias)
Niños no entabacados o chumbados, los primeros 6 meses, como consecuencia es el descaderamiento.

Cuando una persona, animales o minerales de un color de energía más fuerte que su propio color de energía, enfermará “empacho”. El otro tipo de enfermedades se producirá por robo de energía: los niños no deben ser sacados a la intemperie en noches de luna llena, pues Huitaca les roba la energía y serán “enlunados”; enflaquecerán hasta secarse y las energías de descomposición se alteran. Tendrán diarrea, vómitos y fiebre, todos síntomas de pérdida por sustracción tampoco podrán llevar tus niños a un entierro, pues la energía de descompensación del muerto entrará en su cuerpo y el niño se secará como un cadáver “enteco de difunto”. Los hombres y las mujeres después de trabajar deben evitar los árboles Lunares con grandes sombras, pues al caer bajo la sombra del árbol, perderán la suya y enloquecerán, estos serán los sombreados. Los vientos que corren de Este a Oeste, siguiendo la dirección del sol, serán refrescantes y limpios en tanto que los vientos que corren de Norte a Sur, serán malos vientos y enfermarán a las personas de “mal aire”. Son vientos que trazan el camino de la muerte, vientos lunares. Después de hacer despliegues de energía en la danza, nunca salgas sin enfriarte, pues el camino brusco de aires, producirá el “pasmo”. La hechicería estará amparada por Huitaca y la envidia será su causa, las plantas tóxicas y los minerales pesados se los pondrán en las comidas las hechiceras y la energía de descomposición lunar hará presa en sus cuerpos, los conjuros invocando la fuerza de la muerte lo podrán matar.

Las hechiceras se podrán convertir en animales nocturnos como la lechuza. La infracción de los códigos del sol (matrimonio mal habido adulterio, crimen, robo), será castigada según su gravedad. Por latigazos, reconvenciones, la muerte o los hijos de los infractores nacerán con defectos físicos. Cada curandero tendrá sus propios dominios del poder, será agente de las fuerzas cósmicas y sociales;

Reconstruirá y regulará el mundo. Curar, esto mismo, volver al balance al mundo, Restablecer, la armonía. Las enfermedades del mundo, el mal y su rostro serán visibles por el cuarzo del trueno. Lo que verán serán los colores de energía y su armonía. Si ella estuviera rota el mal y la enfermedad podrán ser leídos en el cuerpo. Cada ser humano según su edad, llevará el color de la armonía. Si su color se desplaza a la derecha (del arco iris) estará sobre cargado, si es a la izquierda estará carente de ella. Para curar colocaras al enfermo en dirección

Este Oeste, si estuviera sobrecargado de energía solar o de energía de descomposición, succionarás la energía sobrante y la soplarás de norte a sur para que se valla con el viento de los caminos de la muerte. Cumplido su ciclo en la tierra morirás, solo para renacer; pues su cuerpo liberará la energía primordial y volverá a ser esencia del universo, ni animal, ni hombre, ni planta: será el señor CHIMINIGAGOA.
NELSON: ¿Por qué estos conocimientos, no se habían entregado?
DOÑA MIRYAM: como yo veo, este es un patrimonio ancestral muy colombiano
DON JUVER: nadie puede enseñar lo que no sabe, menos lo que no tiene un verdadero agrologico (elementoterapeuta) es un mago natural, pues gracias a su ciencia, tiene poder sobre las energías y facultades de la naturaleza, la elementoterapia como ciencia tradicional que es, se apoya en leyes naturales y más concretamente en las relaciones de correspondencia entre los diversos planos de la realidad.

Los verdaderos curanderos, conocemos las leyes naturales cuyos resultados es único es una autentica ciencia sagrada cuyas prácticas no han variado desde el lejano día de su concepción hablo del verdadero trabajo de campo. La curandería es una gran sabiduría secreta, que lleva consigo el poder de investigar y experimentar cosas inaxecibles a las razón humana, los Teguas Curanderos no queremos ser doctores, agrónomos ni técnicos porque ya poseemos el morral medicina rural, con el bastón tradicional de Chonta Marfil, el cristal de colores que dejo el señor Bochica para el diagnóstico de los postizos, también debemos pasar la prueba de Fuego, Aire, Agua, Tierra y Éter, y así obtener la ruana ceremonial y tu collar de jerarquía, aquel que puede curar las plantas es un curandero, ni el presidente, ni el gobernador, ni alcalde alguno, ni las escuelas, ni los colegios superiores puede crear curanderos, ni pueden conferir privilegios y hacer que una persona que no es médico curandero rural aparezca como si lo fuera, pueden darle permiso para envenenar las plantas, mas no le pueden dar el poder para sanar, no pueden hacerle curandero verdadero sino ha sido ordenado por el espíritu, recuerda que la obra ha de alabar al maestro y no al maestro a la obra, hay un conocimiento que deriva del hombre terrestre y otro que deriva del espíritu celeste el que no ha nacido para ser Tegua Curandero nunca tendrá éxito.

Los comerciantes del café solo aman su propio bolsillo y le hacen muy poco bien a los cafetales, los curanderos somos más un arte que una ciencia, el conocer las experiencias obtenidas por los demás es útil para un curandero, pero todo el saber de los libros no puede hacer médico curandero a un hombre a menos que él lo sea por naturaleza solo el espíritu da la sabiduría curandera, nuestra virtud curandera no puede ser creada por el colegio, ni nadie puede conferirse asimismo una cosa que no posee, ni hacerse mejor de lo que es sin la ayuda de alguna influencia superior.
MARIO: O sea que los curanderos si tenemos un programa de investigación científica.
DON JUVER: ¡Por supuesto!

LA CURANDERÍA COMO PROGRAMA DE ÍNVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
Introducción a la obra de Juver Osorio Ramírez – The Wala
José Antonio Duran Acosta
Un Programa de Investigación Científica (P.I.C.)5 es una sencilla pero poderosa estructura cuyos conceptos esenciales constituyen el núcleo firme o estable de una propuesta. Este núcleo firme está fuertemente protegido contra refutaciones mediante una envoltura o cinturón de hipótesis auxiliares. A través de la envoltura, el programa asimila las anomalías o elementos que no caben dentro de sus límites cuando lo considera conveniente, soluciona los problemas que se le presentan en su desarrollo e, incluso, convierte las posibles refutaciones en evidencia positiva. El P.I.C. tiene, así, un carácter consistentemente progresivo.
Que la curandería sea el objeto del cual se ocupa este programa, se debe a varias razones:
- Del modo como no existen enfermedades sino enfermos, no existen malas medicinas sino malos médicos.
- De hecho, toda medicina debe probar su validez y confiabilidad en el ámbito de la práctica y de la circulación social del conocimiento y no simplemente en los formatos del auto-proclamado único método científico.
- Toda disciplina científica evoluciona, se desarrolla, se consolida, sé auto ajusta o desaparece, gracias a sus propios logros. Muchas teorías científicas han sido ridiculizadas en sus inicios por razones concernientes al juego de poderes, más que por su propia debilidad, para ser luego reconocidas.
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La curandería se asimila comúnmente a charlatanería o, cuando menos, a empirismo ingenuo. Por el contrario, sus leyes y procedimientos,
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Seriamente estudiados, nada envidian a la complejidad conceptual y metodológica de disciplinas científicas ya consolidadas.
La pretensión no es acomodar la propuesta a los cánones del positivismo lógico, sino posicionarla en el concierto de las ciencias médicas. Por tanto, como disciplina científica comprende:
- Leyes
- Teorías
- Procedimientos
- Experiencias
El P.I.C, de curandería no se ocupa de la medicina alopática ni de la homeopática; cada una de ellas tiene su propia lógica y corresponde a otro programa. Esto no niega la relación de la curandería con principios universales de la ciencia y de muchas de las disciplinas relativas a la salud y, en general, a la vida Un referente obligado lo encontramos en la nomenclatura de la UNESCO, la cual reconoce como disciplinas científicas a muchas que sorprenderían a los positivistas (la teología, por ejemplo) y no reconoce a otras que, sin embargo, son objeto de formación académica en niveles de pregrado y postgrado (la enfermería, por ejemplo) En la envoltura del P.I.C. de curandería aparecen las primeras referencias a disciplinas y campos con los cuales este programa guarda necesaria y estrecha relación.
En: lo normativo, es de interés central de este programa someterse a los parámetros y procedimientos de evaluación y certificación de su proponente, a través de las Normas de Competencia Laboral de Salud, de las normas de calidad tipo ISO y, desde luego, al amparo del marco legal vigente a nivel! Nacional e internacional.
5. Ver en Irme Lakatos, La Metodología de los Programas de investigación Científica.

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CONSIDERACIONES BÁSICAS
El concepto de curandería se ha asociado a lo empírico y lo empírico a ignorancia.
Precisemos. Lo empírico y lo científico son sólo distinciones del conocimiento por su grado de elaboración. Los mismos positivistas colocan lo empírico como la base del proceso científico, Muchas cosas empíricas funcionan muy bien aunque les falta el desarrollo correspondiente de lo científico, lo que no niega su validez ni su confiabilidad. Muchas cosas científicas terminan fuertemente cuestionadas sin que su carácter de cientificidad las ponga a salvo de fracasos. El concepto de curandería evoluciona, diatónicamente, como muchos otros conceptos de las disciplinas conocidas: se construye, se depura y se consolida a partir de su validez como práctica en las llamadas comunidades indígenas y ha permanecido en ellas conservando su lógica interna en el contexto de relaciones sociales, culturales, económicas y políticas específicas. Como muchas otras prácticas de esas comunidades, han constituido una especie de misterio para los esquemas científicos imperantes. De lo que se trata es de desentrañar esa lógica interna, no para adaptarla al mundo “civilizado”, sino para develar su verdadero poder, en el ejercicio sincrónico de comprenderla en su contexto y determinar su validez en otros contextos. La sabiduría de los sabedores, valga la redundancia, puede ser local, pero por serlo es también universal. En un mundo globalizado nada puede ya ser simplemente local, como nada puede ser simplemente hegemónico a nombre de ser universal. Globalidad significa diversidad y diversidad es fuente de unidad. La unidad de la diversidad es la que da origen a las clasificaciones de las disciplinas científicas, en donde la unidad estriba en los fundamentos que ellas deben compartir, y la diversidad reside en la capacidad de cada una para desarrollar su propio corpus teórico y sus propios procedimientos, es decir, su coherencia conceptual, su rigor metodológico, su capacidad crítica y su evolución dialéctica.

Este P.I.C. no busca generar un modelo para mantener la realidad existente, ni para introducir en ella pequeñas transformaciones que la mejoren; Pretende contribuir a la construcción de nuevas realidades conceptuales, metodológicas y fácticas en el ámbito del diagnóstico, el análisis y el tratamiento en materia de la salud humana, vista de manera integral y no fragmentada.
Por esta razón, el P.I.C. de curandería descarta la charlatanería, si por ella entendemos el uso excesivo y vano del verbo o la capacidad de hablar de aquello que no se conoce. En este sentido, el verdadero curandero no puede ser un charlatán; conoce los secretos ancestrales de la simbiosis del ser humano con la Madre Tierra, a quien concibe como un ser vivo que nos cuida y a quien debemos cuidar (el pensamiento telúrico del indio); ha sido formado y sometido a largos ejercicios rigurosamente disciplinados y, lo más importante, validados en la criba de la experiencia; ha accedido al saber de los mayores en la medida en que ha demostrado su responsabilidad y su compromiso para perpetuar una tradición milenaria y, en la dimensión ética, para hacer de ella el uso adecuado. Desde luego, no faltan quienes, habiendo pasado tales pruebas, han caído en el tentador facilísimo del comercio cuando las ciudades y sus miserias se han convertido en el caldo de cultivo de la circulación de pócimas supuestamente milagrosas cuyo efecto más importante es el dinero captado para ser utilizado en estilos de vida que desdicen del sentido original de ser indio. Indio, nos aclara un sabedor, significa in-Dios, en-Dios, estar en permanente comunión con la divinidad, sea cual sea la idea que de ella se tenga en cada ámbito socio cultural. Indígena, nos aclara el mismo sabedor, es una palabra inventada para rotular a quienes han entrado en un proceso de desidentidad al aprovechar su origen de indios para venderse y olvidar su dignidad. Sin caer en determinismos, diré que un indio puede conservar su carácter de sabedor en cualquier ciudad, como un indígena bien puede permanecer en su comunidad; depende del criterio ético y del cumplimiento de las leyes que gobiernan la razón de ser chamán, jaibaná, brujo o the wala.

Otra dificultad radica en la errónea idea, muy difundida, de asimilar charlatanería con esoterismo y ocultismo, dada la práctica, también muy difundida, de quienes se presentan como numerólogos, astrólogos, sanadores, adivinos, líderes de nuevas sectas religiosas y curanderos, pero no son más que buenos vendedores de ilusiones y de dudosos milagros para capturar incautos, 2 Si cabe hablar de pecado, este es el mayor de muchos, pues se está traficando con la necesidad espiritual de los seres humanos que, atrapados en sus desdichas, buscan desesperadamente ayuda en otro, y no comprenden que cualquier solución proviene de uno mismo, en conexión con la divinidad, y que el médico o el verdadero curandero son formidables instrumentos al servicio de su auténtico deseo de superar las propias miserias. Muchas de estas prácticas perversas han estado tocadas

1 Charlatán es un término francés que recuerda a un vendedor de medicinas, Tabarin, quien en el París del siglo XVII ofrecía sus productos mediante un espectáculo. Tiene relación con el verbo italiano ciarfare, charlar.
Por la varita mágica de la clandestinidad, Sé que las han hecho más atractivas para el usuario, y han sido arropadas con el morbo del secreto para ponerse a salvo de ser descubiertas como fraude.
La pregunta es clara y contundente: ¿Qué es lo que se debe ocultar, sí la verdadera curandería puede demostrar, en una postura seria, su coherencia como disciplina científica? El esfuerzo es doble: De una parte, la curandería necesita deshacerse de la “caterva de vencejos”3 charlatanes y oportunistas, entre los cuates se cuentan aquellos que no están aún suficientemente preparados o creen que por asistir a un ceremonial indio ya han sido ungidos con la sabiduría para descrestar paisanos. De otra parte, la curandería requiere, sin perder su esencia, demostrar su carácter científico, ¡justamente en medio de las descalificaciones de la ciencia positivista que se ha autoproclamado heredera única del conocimiento elaborado! Hay un tercer esfuerzo: tomar una decisión seria y cuidadosa, por sus implicaciones, a saber, revelar leyes, fundamentos y procedimientos que, de ser aceptados por la ciencia médica “oficial, caerían en la lógica de ésta para ser adaptados, corriendo el riesgo de ser distorsionados.

La magia, desde luego, existe. El chamán, el jaibaná, él the wala, es un mago que conoce la unidad dialéctica entre claridad y la oscuridad, entre el bien y el mal, entre la magia blanca y la magia negra. Antropológicamente, un mago es quien se ha hecho al dominio de las causas y los efectos mediante procedimientos acordes con el conocimiento de la esencia de los fenómenos. Esto es, en otras palabras, un científico, es decir. , Quien se ha ocupado de desentrañar las leyes internas y externas que subyacen a la apariencia fenoménica de las cosas, porque sabe que la esencia de ellas no se revela por sí sola ni de una vez. Sabe también que requiere de un método, de un cómo que no por ser rigurosamente organizado es un camino único, pues comprende que la unidad está en lo conceptual gracias a la diversidad que permite lo metodológico. Por eso no existe el método científico, sino múltiples métodos posibles a los cuales el corpus teórico les exige correspondencia con su coherencia conceptual. En el esfuerzo por avanzar de lo fenoménico a lo esencial, no existe diferencia entre el mago y el científico. La diferencia estriba en el grado de dominio alcanzado sobre eso esencial que ha sido develado.

3 Fuiste heroica en los años coloniales,
Cuando tus hijos, águilas caudales,
No eran una caterva de vencejos, cantaba el poeta Luis Carlos López a su ciudad nativa, Cartagena de Indias.

Todos somos magos, en uno u otro nivel, en uno u otro sentido. Desde el hombre de las cavernas que dibujaba en lo profundo de ellas escenas de cacería, no como adorno de las paredes sino como una manera de atrapar la realidad más allá de la realidad misma y anticipándose a ella, hasta el moderno investigador que, aún proclamándose ateo, guarda para sí el deseo ferviente de éxito en sus trabajos, gracias al cual traía de anticiparse a la concreción de ese deseo.4 Las diferencias que se pueden establecer en esos niveles se remiten al grado de dominio que hemos mencionado sobre lo esencial y lo fenoménico, lo conceptual y lo metodológico, lo que permite hacer distinciones entre lo empírico y lo científico. El empirismo no es, así, el no-apego al pretendido único método científico, sino el grado de elaboración del conocimiento que, pudiendo demostrar su validez, no ha avanzado a las formulaciones teóricas que permiten poner bajo leyes claras los fundamentos conceptuales que alumbran los caminos metodológicos. ¿Y quién de nosotros puede afirmar categóricamente que un curandero de las selvas no ha desarrollado tales niveles de profundidad sólo porque no ha publicado sus trabajos en revistas científicas o no ha sido reconocido por las culturas oficiales, tan celosas de su propio poder? ¿Quién de nosotros puede afirmar, así mismo, que un trabajo que se ajusta a los parámetros de esa ciencia oficial es científico sólo por cumplir con tales parámetros? Lo que está en discusión es la verdadera sabiduría, no los formatos en que han tratado de envasarla.

No negamos las bondades de la medicina alopática, como tampoco sus debilidades y desaciertos Muchos médicos alópatas son dedicados y abnegados servidores, auténticamente comprometidos con la tarea de ayudar al enfermo a superar sus problemas de salud. Aún así, si su labor se restringe a procesos de diagnóstico, análisis y tratamiento sólo del cuerpo físico, se descarta de manera peligrosa la necesidad de atender la dimensión emocional y espiritual del enfermo, asunto que suele dejarse a psicólogos y sacerdotes sin que las acciones de unos y otros se den de manera articulada. Además, muchos medicamentos que demuestran ser beneficiosos sobre él.
4 El animal de la pintura rupestre no está simplemente representado; está cazado ya, antes de la cacería. Pintura y cacería son dos manifestaciones distintas de una misma realidad o, si se quiere, dos momentos diferentes de un mismo fenómeno. La clave reside en el dominio sobre ese fenómeno, pues si pintar es sinónimo de cazar, se está dando mediante este acto garantía de cumplimiento de una realidad real (la cacería) desde una realidad arbitraria (la pintura) Es la misma garantía de cumplimiento de la oración de un deportista antes de competir, o de un estudiante antes de presentarse a una prueba o de un aspirante a un cargo de una empresa antes de acceder a una entrevista, etc.

Control de los efectos de enfermedades, no sólo no atacan las causas de éstas, sino que conllevan alto riesgo de toxicidad con consecuencias colaterales indeseables.

Para nosotros, la medicina es, ante todo, una cuestión atinente a la necesidad espiritual de evolución del ser humano. Todo enfermo es tal cuando su cuerpo físico resiente sus desequilibrios espirituales (somatiza), bien sea porque la persona misma los ha generado, bien sea porque ha cultivado la condición de morbilidad necesaria para no resistir los ataques de virus y bacterias que circundan al ambiente. De allí el surgimiento de variadas nuevas opciones de medicinas que intentan una mirada más integral e integradora (holística) de la salud, llámense bioenergética, homeopatía, psicotrónica, orgánica, etc. De allí también el resurgimiento de medicinas ancestrales que habían sido descalificadas por no científicas y cuyos beneficios se hicieron evidentes a despecho de no ajustarse a los cánones de la medicina oficial y la lógica científica occidentales, sean la acupuntura, la medicina ayurveda, las medicinas naturistas, entre otras, cuyo motivo de éxito se atribuyó, de manera simplista, al efecto placebo para poder mantener el desconocimiento hacia ellas como científicas. Hoy, graciosamente, se las ha mantenido a prudente distancia bajo el mote de “alternativas”, 5

Desde luego, en nuestra línea de consideraciones, queda la pregunta más evidente: ¿Es necesario ganar el reconocimiento de cientificidad para la curandería? Bien podríamos proceder en el sentido inverso (al revés, que es el derecho de las cosas) y despreocuparnos de ese reconocimiento, dado que la necesidad estriba, antes que en éste, en la importancia de aportar al campo de la salud opciones orientadas a una medicina realmente integral, que se ocupe de las interacciones entre los siete cuerpos que constituyen la existencia del ser humano en todas sus dimensiones.
Epistemológicamente, la discusión se traslada ahora a los límites que demarcan la ciencia y la distinguen de la pseudo ciencia. Bajo este último concepto suelen ubicarse los conocimientos, las metodologías o las prácticas que se reclaman científicas sin serlo.

5 Ver Documento SENA “Caracterización Ocupacional Medicina Alternativa y Terapias Complementarias”,
Bogotá, 2006, en el cual se hace un claro deslinde frente a la medicina convencional alopática que no atiende, entre otras, las dimensiones emocional, espiritual ni social de la salud y, por tanto, la desligan del concepto integral de calidad de vida. Si bien coincidimos con el citado documento en la necesidad de ganar una visión sistémica, holística e Integradora de la salud y, en consecuencia, de la medicina, debemos desde ya enfatizar una diferencia clave con el mismo: nosotros no concebimos al ser humano en interdependencia con la naturaleza, sino como parte esencial de ella, pues somos natura y Pacha Mama o Madre Gaia es un ser viviente a cuya entraña estamos ligados permanentemente. Por eso, para nosotros, la salud no es un concepto sino una vivencia en la cual vida y muerte son sólo momentos diferentes de un mismo estado esencial.
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¿Sin serlo para quién? ¿Para la ciencia oficial? Si de eso se trata, la pseudo ciencia o falsa ciencia es, sencillamente, todo lo que no se acomoda en estricto sentido a sus límites. De nuevo, nos parece que el asunto hay que centrarlo en la coherencia conceptual, el rigor metodológico y el respaldo de las experiencias, independientemente del enfoque con el cual se trabaje. El monopolio del conocimiento es contrario a la naturaleza misma del conocimiento, de modo que quienes se han ocupado de rebasar los dogmatismos positivistas han contribuido con aportes significativos a una crítica no sectaria y sí fundamentada a la seudo ciencia. El caso más significativo puede ser el del epistemologo Karl Popper, quien llama la atención sobre la
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Importancia de una teoría cuando invita a su propia refutación para determinar si resiste los análisis conceptuales y las pruebas metodológicas y empíricas, es decir, si no hay ambigüedad en sus formulaciones y procedimientos. La cuestión ya no es si una propuesta se ciñe o no al llamado método científico, sino si comprueba su validez y confiabilidad sometiéndose a la crítica seria y superando sus propias debilidades mediante el desarrollo de hipótesis auxiliares que la protegen.
Recordemos que muchas de las teorías vigentes fueron rechazadas por no científicas y terminaron posicionándose al demostrar su validez a pesar de las críticas, bien y mal intencionadas. Esas críticas son una fuente invaluable de enriquecimiento de una teoría en proceso de consolidación. Si no son fundamentadas, reafirman la teoría. Si son fundamentadas, permiten incorporar nuevos elementos conceptuales y metodológicos, haciendo los ajustes necesarios. Claro está que la perspectiva desde la cual se formulan las críticas depende de la postura ética de quienes las hacen y de los intereses en juego, igual se valida un medicamento para ser producido y comercializado, a sabiendas de los daños colaterales que puede causar, que se alerta sobre riesgos de medicamentos realmente beneficiosos. Pero ante las intrincadas redes del poder, la ética es la última de las consideraciones a tener en cuenta.

Retomando el aspecto epistemológico, recordemos el proceso de posicionamiento de las ciencias y la lucha entre las teorías por imponerse cada una con respecto a las demás. Thomas Kuhn lo ilustra muy bien a través de su aporte sobre los paradigmas científicos, en donde un paradigma es un cuerpo teórico que orienta la manera de hacer ciencia en una época histórica determinada. Nótese que la primera condición para cualquier pretensión de participación en esta confrontación, es la de ser un cuerpo teórico, es decir, tener rigor lógico, metodológico, epistémico, crítico y dialéctico. La segunda condición es. La aspiración de cada cuerpo teórico de constituirse en el referente obligado para toda la comunidad científica internacional. La tercera condición es la historicidad, o sea, la capacidad del paradigma de entrar en crisis cuando ya no da respuesta a las nuevas exigencias surgidas de su propio desarrollo y debe, en consecuencia, ceder el paso a un nuevo paradigma.
Dos observaciones se derivan de esta última reflexión. Nótese cómo la discusión ya no es acerca de sí una nueva teoría cumple o no con un formato metodológico preestablecido, sino si aporta innovaciones tales que le ameritan ser reconocida como científica, por ser capaz, como ya lo hemos subrayado, de ir a la esencia de los fenómenos para formular Hipótesis, tesis y leyes de comprobada aplicabilidad, Recuérdese, además, que se abren dos opciones ante el surgimiento de un nuevo paradigma: 1. Ante él, los demás pierden su vigencia 2. El nuevo paradigma tiene su propio campo de aplicación y convive con otros paradigmas con campos de aplicación diferentes. En el primer caso, estamos frente a la lucha de paradigmas en la cual sólo uno de ellos triunfa y se impone. En el segundo caso, estamos frente al respeto por las diferentes miradas desde las cuales es posible hacer ciencia. Lo que es insoslayable es el rigor conceptual y metodológico.

Ahora bien, al interior de un mismo paradigma (unidad) se desarrollan distintos modelos (diversidad) en nuestro caso, podemos pensar en la ciencia médica sin que por ello estemos aceptando que tenga una única expresión, por ejemplo, en la alopatía. ¡Es común acudir a la descalificación radica! De una medicina como carta de presentación de otra. No. Sencillamente, la homeopatía no es alopatía, ni viceversa, pero cada una de ellas debe demostrar su carácter científico frente a sí misma y dentro de los rigores que hemos planteado. De lo contrario, y haciendo el símil con el campo de la física, la teoría de la relatividad de Einstein sería la negación absoluta de la física de Newton, cuando cada una de ellas opera en condiciones y referentes diferentes, sin que por ello dejan de guardar una estrecha relación Esto nos permite reafirmar la necesidad de formular críticas fundamentadas a las debilidades de la medicina alopática, como a la homeopática. Muy seguramente, más allá de esas críticas, son los malos médicos alópatas o los malos médicos homeópatas quienes se han encargado de pervertirlas, Y entre éstos y los charlatanes no habría, vistas así las cosas, ninguna diferencia.

Para ser consecuentes con nuestra propia postura, admitamos, en sana lógica, que podemos estar equivocados, es decir, que nuestra propuesta necesita refutaciones lo Suficientemente sólidas y pertinentes para aportar a su mejoramiento. En otras palabras, digamos que el carácter progresivo de nuestra propuesta nos remite a reafirmar el núcleo de su estructura y a dinamizar su envoltura incorporando en ella nuevos elementos o desechando aquellos que no cumplan su función de protección y de avance.

Debemos llevar esta reflexión más allá de ella misma y respaldarla con claros procedimientos en el orden metodológico que, a su vez, se ilustrarán con las experiencias requeridas para dotarla de evidencias claras. Desde luego, estas evidencias no se reducen al plano puramente sensorial, pues no se trata, como en el empirismo vulgar, de hacer la reducción fácil al ámbito de lo fáctico. Lo fáctico debe articularse con lo simbólico / representativo, con lo conceptual y con lo metafísico, entendido esto último como la dimensión que nos permite penetrar o, mejor, ascender hacia manifestaciones que trascienden lo físico y comprometen lo espiritual y lo emocional No de otro modo puede construir la esencia de los fenómenos que nos rodean. Recordemos que la apariencia fenoménica de las cosas y su esencia no coinciden pues, de ser así, la ciencia sería innecesaria. Aún más: lo esencial es dinámico, no es algo predeterminado que el sujeto se limita a descubrir, en una actitud contemplativa. Entender y comprender la dinámica interna de los fenómenos es un esfuerzo que se reconstruye permanentemente, de acuerdo con la naturaleza del conocimiento, en el cual lo único que permanece es el cambio. Nuestra propuesta tendrá un carácter consistentemente progresivo en la medida en que revisemos constantemente el riesgo de falsos hechos o de hipótesis no pertinentes a su núcleo, que es su esencia. Más allá de considerar, ingenuamente, si una parte o él todo de nuestra teoría es o no refutada, lo que nos interesa es evaluar el proceso mismo de posicionamiento de nuestra propuesta para darle los avances necesarios según las nuevas exigencias que a ella se le presenten. Ello, sin caer en dogmatismos propios de ciertas pseudociencia que no admiten refutaciones, no aporta pruebas empíricas o contradicen resultados experimentales conocidos y aceptados. Reafirmemos que nuestra propuesta no es inmutable; nuevos hechos requerirán resignificaciones conceptuales o metodológicas que, a su vez, implicarán posibles nuevas leyes. Tampoco intenta conspiraciones acudiendo al conocido expediente de descalificar otras propuestas para justificar la propia. El rigor científico de nuestra propuesta se apoya en una mirada crítica, diacrónica y sincrónica, de la curandería, y pretende demostrar Consistencia entre teoría y experiencia, en donde la primera no se limita a un discurso Puramente especulativa y la segunda no se queda en la constatación meramente sensorial de los hechos.

El núcleo firme y la envoltura. El núcleo firme del Programa de investigación Científica de la Curandería que propone Juver Osario Ramírez comprende, en primer lugar, las leyes, entendidas éstas como proposiciones universales que relacionan sistemas de causas y efectos, de antecedentes y consecuentes, de estados actuales y estados posteriores de los fenómenos del mundo. ¿Cómo relacionamos entre sí los fenómenos? Hemos aprendido a formular leyes con un carácter determinista, a las que consideramos inmutables, que se prueban directamente por los datos y suelen caracterizarse por algún tipo de patrón matemático o lógico de las relaciones encontradas entre los datos. Pero también hemos descubierto que las leyes pueden ser de carácter probabilístico, dado que el conocimiento en su dinámica constante exige resinificar aquello que requiere un nuevo sentido y necesita de nuevas explicaciones o, mejor aún, no necesita explicaciones. La naturaleza es sabia en sus leyes y no necesita explicaciones para ellas, si bien somos los seres humanos quienes las buscamos en el intento de comprender que nada es casual aunque todo es causal en esa búsqueda hacemos aproximaciones sucesivas, en un comportamiento de espiral, hasta alcanzar niveles de comprensión de relaciones y de relaciones de relaciones, para “capturar” la estructura de los sistemas y construir realidades. Lo que denominamos ciencia (Planck) marcha de la diversidad a la unidad, de lo subjetivo a lo objetivo, de lo relativo a lo absoluto- De allí que el determinismo que se comporta de manera dogmática contradice la naturaleza misma de la ciencia, pues toda ley debe estar expuesta a los análisis y a las refutaciones hasta tanto otra ley la supere. Toda ley es susceptible de ser conocida (o ignorada) y la tarea del científico es describirla. Su explicación mediante cuerpos conceptuales constituye teorías. Pero dejemos abierta la pregunta: ¿Toda ley necesita una teoría que la explique? Ahora bien, las teorías nos remiten a hechos en los cuales ellas se basan y corresponde a cada sujeto constatar o predecir un hecho, aunque no necesariamente sea capaz de teorizar sobre él. Todos podemos afirmar que el sol sale o se oculta y que lo hace en determinada dirección. Para unos, simplemente es así pues el hecho es observable. Para otros, el hecho se explica por los movimientos de rotación y traslación de la tierra, lo que puede complementarse con análisis sobre las fases de la luna y con predicciones sobre comportamientos del clima. Otros más se remitirán a la teoría de la gravedad o a la teoría de la relatividad. Lo común a todos es su seguridad.

Frente al hecho de que el sol saldrá mañana, salvo un evento catastrófico que modifique sustancialmente el fenómeno. Alguien más hará notar que, en realidad, no es el sol el que se oculta o sale, sino la tierra, pues no parecemos haber superado una concepción paradójicamente geocéntrica de lo que denominamos sistema solar.
Todos nuestros esfuerzos cognitivos guardan una estrecha relación con procesos de observación, de experimentación y de análisis y nos conducen a la identificación tanto de los aspectos particulares como generales de los fenómenos. Cuando encontramos en los comportamientos de éstos ciertas regularidades, tendemos a expresarlas en forma de leyes que sólo serán aceptadas como tales cuando demuestren, contra los hechos, su carácter universal, Pero, más allá de las leyes, que solemos acoger como verdaderas per se, existen los principios y fundamentos que las soportan. Los principios (Real Academia Española) se entienden como:

* “Bases, origen, razón fundamental sobre la cual se procede discurriendo en cualquier materia”
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4 “Cada una de las primeras proposiciones o verdades fundamentales por donde se empieza a estudiar las ciencias o las artes”
* “Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta”
Según lo cual, todo principio tiene un carácter normativo en cuanto sirve de guía para interpretar y comprender cualquier ley, pues es la razón de ser de ella Así nos lo recuerda hermosamente un poema de Goethe (Estaciones del año y horas del día de China y Alemania):
«Sin embargo la ciencia, infatigable, esfuérzate y pugna en pos de la ley, el fundamento, el porqué y el cómo.

No se trata tanto de encontrar la ley, de suyo importante, como de comprender su fundamento, que es lo esencial. ¡El porqué y el cómo de la ley, del qué, debe ser e! Motivo de la investigación científica, y el investigador, sin falsos arrebatos, hallará el sentido de su labor cuando al asumir su sabiduría con comprensión devele el fundamento de sus acciones a través de la luz que ilumina, no que enceguece. Se nos revela, así el compromiso ético que ineludiblemente establece el científico en su interacción consigo mismo, con los demás y con la naturaleza, que es también consigo mismo Muchas de las objeciones que se formulan a la ciencia de hoy proviene de la crítica a quienes hacen mal uso del poder del conocimiento, a las posturas soberbias que deifican a los científicos mientras cosifican a las personas que son objeto de sus investigaciones. Esas críticas van dirigidas, en síntesis, a una ciencia sin fundamento ni principios.

La propuesta de Juver Osorio Ramírez contempla en su núcleo firme leyes, lo que significa un compromiso con el fundamento primero y último de la curandería. ¡Nada es sin fundamento, y esa es una condición sine quanom de la búsqueda de la verdad!, En donde cada verdad relativa es tal porque tiene un fundamento que la sustenta. Verdades sin fundamento no son verdades, por mucha apariencia que de tales tengan. ¿Y cuál es el fundamento del curandero? Apoyar y orientar al enfermo para reencontrar su equilibrio y regresar a su ser original, pues son las rupturas entre su espíritu y su cuerpo las que lo han alejado de su esencia. La primera ley tiene que ver con la evolución espiritual y el equilibrio dinámico entre la parte emocional y la parte material, cuya manifestación física en e vehículo-cuerpo recoge todos los conflictos y todos los aciertos en la lucha del ser humano por trascender, que es mucho más que vegetar. Enfaticemos esto último: la gente pide ayuda para su salud pero raramente se pregunta ¿salud para qué? La salud, como el amor, no son fines en sí mismos, como culturalmente se nos ha enseñado a creerlo. Parafraseando: la ciencia es una bella invención humana, tan bella y compleja como el arte, que implica un acto continuo de creación en el cual el ser humano sé reinventa todo el tiempo; pero ¿ciencia para qué? Así mismo: ¿leyes para qué? Y con Goethe: ¿por qué?, ¿Cómo?

Principios y fundamentos, leyes y teorías, constituyen un entramado conceptual que nos remite, necesariamente, a los hechos tanto en su dimensión diacrónica como sincrónica (nivel experiencia) y a los métodos como maneras organizadas de dar el desarrollo a las cosas (nivel procedimental) Y, volviendo a los fundamentos, digamos que hay un nivel valorativo-actitudinal que suele olvidarse o que, en el caso de la salud, reposa muchas veces bien guardado en textos y normas de la llamada ética médica. En términos actuales, quien no integre todos los niveles mencionados no amerita hacerse llamar médico, sanador y mucho menos curandero, pues no da la respuesta requerida para serlo.
¿Cuáles hechos respaldan este P.I.C.? La historia de la curandería aparece en la envoltura de la propuesta, no como anecdotario ni como recuento de datos, sino como el contexto en el cual es pertinente analizar el origen y desarrollo de ella (dimensión diacrónica) para comprender los hitos que marcan su presencia cuando ha sido reconocida o su supuesta ausencia cuando ha sido desconocida por la cultura oficial. El estudio de sus relaciones internas en cada época (dimensión sincrónica) nos permite comparar los distintos momentos de su evolución, cada uno en su particularidad y en su entronque con los demás.

Y de la manera como vamos del núcleo (leyes) a la envoltura (hechos, historia), vamos de la envoltura al núcleo; la historia de la curandería nos trae a la razón de ser de la curandería en tanto expresión ancestral que no debe perder su esencia pero sí debe resignificarse en el momento presente de esa historia: la medicina del morral. ¿Qué lleva en su morral el curandero? Desde luego, herramientas, y éstas respetan el valor de uso para el cual fueron originalmente creadas, lo que no obsta para ser perfeccionadas, completadas o mejoradas en nuevos usos cuya condición es no traicionar el fundamento de las leyes de la curandería. Las herramientas también tienen una historia, pues su aparición ha obedecido a la necesidad de contar con los medios idóneos para curar y esto es algo que va ligado indisolublemente a los procedimientos más adecuados para utilizarlas en cada situación y con cada enfermo. El curandero no se limita a reconocer síntomas y mucho menos a contrarrestarlos; sabe leerlos como información conducente a la identificación de las causas de cada desequilibrio de cada enfermo, para ir a las causas de esa situación de esa persona; el curandero sólo generaliza lo que es común en tanto síntoma pero sabe diferenciar lo que es y lo que no es apropiado para la curación de cada cual; un mismo síntoma no necesariamente obedece a una misma causa.
¿Qué hay, entonces, en el morral del curandero? Las herramientas que esperan ser sabiamente utilizadas, como producto y a la vez al servicio de la farmacopea y de la elemento terapia. Y eso es bastante, aunque no suficiente. La obra de Juver queda abierta. Es retadora más que para otros ella misma.

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