La “pirámide” de Adriana Arango
Hoy tiene 18 denuncias penales y 13 embargos. Captaba dineros de amigos y conocidos y les ofrecía jugosos intereses, pero al final no cumplió. Los socios dicen que devolverán la plata adeudada.
Más de 150 personas, entre pilotos, abogados, médicos o desprevenidos inversionistas tienen embolatados sus ahorros. Confiando en la amistad, empuje, reconocimiento y prestigio profesional de la presentadora de televisión Adriana Arango y en su esposo Hugo Javier Coy Troncoso, les habrían prestado cerca de $12 mil millones. Pero hoy el dinero no aparece y su recuperación total es poco probable.
A través de la sociedad CI Tango Trading Ltda., de propiedad de la pareja Arango-Coy, los ingenuos inversionistas escucharon el canto de sirenas que interpretaba la melodía tan de moda por estos días en Colombia, invertir dinero para recibir jugosos intereses. Esta vez con un desafinado final, la reciente intervención del negocio por parte de la Superintendencia Financiera, por efectuar operaciones de captación o recaudo de recursos no permitidos por la ley.
“Conocía a Adriana. Hace como un año me contactó y le presté un poco más de $30 millones, me pagaron al 3% mensual. Luego retiré mi plata y me volvieron a contactar ofreciéndome el mismo interés, por eso renové el préstamo. Hace dos semanas supe que la empresa andaba en problemas, la llamé y me dijo que iba a responder, pero la intervinieron y no sé qué pasará”, relató uno de los afectados a El Espectador.
Todo comenzó en 2003, cuando la pareja Arango y Coy adquirió la empresa CI Tango Trading Ltda. con la aparente intención de desarrollar negocios agrícolas. Para fortalecer la operación, el 10 de abril de 2003 incrementó el capital de la compañía en $50 millones.
Su suerte era inmejorable. Al año siguiente puso en marcha la Unidad de Negocios de Cafés Especiales con la fortuna de que la Federación Nacional de Cafeteros le otorgó la licencia de exportación N° 207.
Con la licencia bajo el brazo contactó a un mayorista en Chicago (Estados Unidos) y empezó a exportar café. Cuando el negocio iba viento en popa surgió otra idea, exportar flores. Según explicó Hugo Javier Coy Troncoso a las autoridades: “Esta relación comercial nos permitió conocer los atractivos precios de venta a los clientes finales (floristerías) y de ahí surgió la decisión de montar operación propia para obviar intermediarios en la cadena”.
Dicha operación requirió logística en Estados Unidos, Rusia, Chile e Inglaterra, y los recursos empezaron a escasear. En ese momento, tanto Adriana Arango como Hugo Coy empezaron a buscar dinero. Entonces le expusieron el proyecto a cerca de 300 amigos cercanos, allegados y conocidos, muchos de ellos quienes a un interés mensual de entre el 3 y el 5% aflojaron la platica, unos en pesos y otros en dólares.
“Adriana me conmovió mucho, sabía que estaba superando una difícil enfermedad y quise ayudarla, por eso le presté cerca de $100 millones”, recuerda otro de los afectados. Así, entre préstamo y préstamo la empresa creció y su capital pasó de $300 millones en 2004 a $2.400 millones en 2007.
Pero, al parecer, el negocio no funcionó. Por eso sus socios empezaron a captar más recursos, ofreciendo mayor interés. No obstante, la iliquidez hizo su aparición y empezaron a incumplir los pagos.
- Norbey Quevedo H. | Elespectador.com
Que lastima que la gente con fama se aproveche de los incautos
la avaricia rompe el saco
seria mejor pequeños negocios separados que uno solo que impotente se cayo
No es justo que siendo este un pais tan rico en recursos naturales y tan pobre economicamente las personas con poder se aprovechen de los mas necesitados, con todo esta cantidad de piramides y esa cantidad de dinero captada se puede solucionar muchos problemas de alimentacion y educacion….. que pasa con la gente de este pais…. hay que reaccionar.
lastima que una mujer tan bella se aproveche de esto se tiro la carrera y su fama te aptacio adriana