En busca de la producción de cafés especiales culmina en Santa Rosa un seminario taller dirigido a caficultores, ingenieros agrónomos y técnicos de las entidades del sector agrícola de la región.
El evento se realiza desde ayer en la sede de Aprocasur y cuenta con la presencia de expertos en el tema como los ingenieros agrónomos Fernando Farfán y Argemiro Moreno, del Centro Nacional de Investigaciones en Café de Cenicafé, con sede en Chinchiná (Caldas), quienes contemplan en su temario temas como el de la caficultora bajo sombrío y criterios y normas técnicas para los procesos de certificación.
Así mismo, el director de la subestación Experimental de Cenicafé en Santander disertará sobre suelos y nutrición para el café bajo un concepto de cafés especiales.
Según Carlos Vicente Mengual, ingeniero Agrónomo de la Asociación de Caficultores y productores Agropecuarios de Santa Rosa del sur (Asocafé), entidad organizadora del seminario, “se busca con esta actividad motivar a los productores para que se le midan al tema de cafés especiales teniendo en cuenta que el mercado nacional y mundial es cada vez más exigente, y tener un excelente grano marca la diferencia en precio, hecho que redundará en una mejor calidad de vida de los productores”.
El Café en la Serranía de San Lucas
Contrario a lo que se conoce tradicionalmente, la Serranía de San Lucas ofrece toda clase de climas, desde los 650 hasta los 1800 metros. El rango de altura, de acuerdo a los particulares microclimas que se encuentran en la zona gracias a los vientos provenientes del Río Magdalena, permite el desarrollo de la actividad cafetera desde los 1.000 hasta los 1.800 metros sobre el nivel del mar.
Las altas diferencias de temperatura presentes entre el día y la noche, se convierten en una aliada para el éxito de este cultivo.
En Santa Rosa se estiman que existen unas 660 hectáreas las establecidas, de las cuales cerca de 160 se han renovado en los dos últimos años con variedades de porte bajo como el café variedad caturra y en especial el café variedad castillo, con densidades cercanas a 5.000 plantas por hectárea. Alrededor de 500 familias derivan su sustento del cultivo del grano o cuentan con la producción de café como actividad económica principal.
Como consecuencia de los fenómenos climáticos en los últimos años, la producción se ha afectado considerablemente, hoy en día se estima entre 77.000 y 150.000 kilos de café pergamino seco. El potencial puede llegar, con cafetales renovados y adecuados niveles de tecnificación de la actividad, hasta 500.000 kilos con la actual área establecida.
Las entidades que han participado apoyando el desarrollo de la caficultora en el municipio han sido inicialmente el programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, y en los últimos años Acción Social y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) a través del programa Adam que los apoyaron con el establecimiento de 130 hectáreas renovadas por siembra e igual número de soluciones de beneficio ecológico y secado de café aprovechando la energía solar.
Héctor Soler, director ejecutivo de Asocafé manifestó que la organización trabaja desde ya en el tema de renovación de cafetales envejecidos y el mejoramiento del grado de tecnificación de los cultivos, aumentando las densidades de siembra, los niveles de fertilización y las labores culturales implementadas, así mismo en el mejoramiento de la infraestructura de beneficio
“Tenemos como meta inmediata trabajar en busca de la obtención de la certificación Rainforest Alliance para los productores que hacen parte de nuestra asociación”, concluyó el directivo de Asocafé.




